El misterioso resplandor gamma en el centro de la Vía Láctea se atribuyó durante 15 años tanto a la materia oscura como a los púlsares. Un nuevo estudio lo vincula con el eco de un antiguo chorro: el mismo agujero negro Sagitario A* expulsó partículas hace millones de años e infló burbujas gigantes.
arXiv:2605.12448v2 · 2026-05-12