Por primera vez se ha demostrado teóricamente cómo la colimación por pulso delta (DKC) —un impulso corto que 'comprime' la nube— puede enfriar moléculas heteronucleares de Feshbach hasta temperaturas de picokelvin, comparables a los récords con átomos. El método funciona tanto para condensados como para conjuntos térmicos comunes, reduciendo drásticamente la energía de expansión y la divergencia angular del haz. Los cálculos muestran que las vibraciones internas de la molécula no interfieren con el proceso, por lo que las moléculas permanecen estables. Esto abre el camino a la interferometría molecular y a las pruebas de equivalencia de la caída libre.
Un empujón en el momento justo detiene un columpio. La delta-patada —un breve impulso láser— se aplicó a una nube de moléculas, y ésta se quedó inmóvil, como un columpio tras un golpe preciso. Las moléculas de dos átomos diferentes, como un asiento firmemente fijado a la barra, no se desmontaron durante el frenado. La temperatura cayó a picokelvins —billonésimas partes de un grado por encima del cero absoluto, donde el movimiento casi se detiene y la энтропия (una medida del desorden) se vuelve mínima. Incluso el temblor interno de los átomos no perturbó la calma — como un ligero balanceo del pasajero no altera la inmovilidad del columpio. Un dato curioso: a esta temperatura, la nube molecular se expande más despacio que el crecimiento de la hierba. Ahora, estos objetos casi inmóviles se utilizan para comprobar la ley de la gravitación universal, que Галилей intentó verificar lanzando balas desde una torre, y que Эйнштейн relacionó con la кривизной пространства-времени. A partir de las moléculas, se construirá la световую молекулярную интерферометрию, un dispositivo capaz de detectar hasta las desviaciones más diminutas.
🎯 A una temperatura de un picokelvin, las moléculas se mueven tan lentamente que tardan un minuto entero en recorrer el grosor de un cabello humano.