Cada vez que miras un arcoíris, observas un truco del cerebro: el espectro continuo se corta en colores discretos. La medición cuántica hace lo mismo con la realidad: deforma el espacio de posibilidades como un prisma, comprimiendo lo cercano e inflando lo lejano. Quizás el nacimiento del mundo clásico es una categorización cuántica. Y por lo tanto, el camino hacia ordenadores con pensamiento humano y la resolución del enigma de la conciencia ya no es ciencia ficción, sino ingeniería.
🎯 La investigadora Eleanor Rosch, al estudiar a la tribu Berinmo en Papúa Nueva Guinea, descubrió que en su lengua sólo hay dos nombres para los colores: 'claro' y 'oscuro'. Fue precisamente esta simplicidad lo que la inspiró para desarrollar la teoría de prototipos de conceptos, y ahora, también el modelo cuántico de categorización.