Resulta que la medición cuántica distorsiona la realidad igual que nuestra percepción: los objetos de la misma categoría nos parecen más similares, y los de categorías diferentes, más distintos. Imagina que estás ordenando calcetines: todos los negros te parecen iguales, pero la más mínima diferencia en uno blanco salta a la vista. Los científicos demostraron que ese mismo efecto de 'exageración' de diferencias está integrado en la propia mecánica cuántica. ¿Significa eso que la naturaleza 've' el mundo por categorías?
Los físicos Schrödinger y Dirac fueron los primeros en describir matemáticamente los estados de las partículas. En la vida cotidiana, al clasificar la ropa, ponemos las prendas claras en un montón y las oscuras en otro. La diferencia entre los montones parece enorme, pero dentro de ellos los matices son casi indistinguibles. Así funciona la medición en el mundo cuántico: antes de ella, la partícula está en una mezcla de todas las opciones posibles, como una camisa de color indefinido. El acto de medir la obliga a elegir una categoría, y esa mezcla colapsa en un resultado concreto. Incluso antes del colapso, al entrar en contacto con el entorno, el sistema pierde su multiplicidad. La investigación mostró que, tras la medición, las distancias entre estados se deforman según el mismo principio que los colores en nuestra percepción: los parecidos se acercan, los diferentes se alejan. Esta deformación está integrada en las matemáticas de la mecánica cuántica. Una coincidencia asombrosa: en la lengua de la tribu amazónica berlinomo solo hay dos palabras para el color: «claro» y «oscuro». Resulta que nuestro cerebro y las partículas cuánticas agrupan el mundo siguiendo el mismo patrón. Por cierto, en principios similares se basan los estados entrelazados para las computadoras cuánticas que procesan información cuántica.
🎯 La antropóloga Eleanor Rosch descubrió que en la lengua de la tribu berlinomo solo hay dos nombres para los colores: «claro» y «oscuro». Este hallazgo ayudó a crear la teoría de categorías, que ahora, sorprendentemente, ha convergido con la física cuántica.