A veces los agujeros negros se parecen a una tetera hirviendo: sus propiedades obedecen las mismas leyes que gobiernan el comportamiento de los líquidos. Los científicos descubrieron que, incluso al tener en cuenta los efectos cuánticos y el «temblor» del espacio-tiempo, estas leyes no se rompen, solo cambian ligeramente de forma. ¿Podría esto significar que en el Universo operan armonías ocultas?
Algunos agujeros negros se comportan como agua: pueden hervir y condensarse. Su entropía (desorden) se medía antes por el área del horizonte — un descubrimiento de Jacob Bekenstein y Stephen Hawking. Pero los efectos cuánticos complicaron la entropía; sin embargo, la conexión entre los estados extremos se mantuvo — como una gota de agua que hierve y se evapora, pero obedece las leyes generales de los fluidos.
Los científicos construyeron un mapa topológico de estados, marcado por cargas. Diferentes correcciones cuánticas dibujan mapas distintos. En un caso, las cargas son estables; en otro, se dividen en grupos, pero la suma total de sus pesos no cambia. Estas cargas son como burbujas en una gota hirviendo: su ubicación varía, pero la "importancia" total es la misma. Lo más sorprendente: cuanto más masivo es un agujero negro, más frío es. Los más masivos son más fríos que el fondo cósmico: su temperatura está cerca del cero absoluto.
🎯 El agujero negro más masivo puede ser más frío que el cosmos circundante: su temperatura es cercana al cero absoluto.