Los astrónomos, usando el VLA en modo de alta resolución, han encontrado 115 fuentes de radio compactas en las galaxias NGC 5474, NGC 4631 y M51. Entre ellas, ocho regiones de formación estelar, cuatro candidatas a fuentes de emisión anómala de microondas y el remanente de supernova SN 2011dh. Nueve objetos tienen contrapartidas en rayos X, y la mayoría son núcleos activos de galaxias de fondo (agujeros negros supermasivos) que se proyectan sobre el disco de los sistemas estudiados. Estos 'impostores' pueden contaminar las muestras de binarias de rayos X, distorsionando las estadísticas; esto subraya la necesidad de radiotelescopios ultrasensibles del futuro como el SKA y el ngVLA.
Los radioastrónomos apuntaron el telescopio VLA hacia tres galaxias espirales —NGC 5474, NGC 4631 y M51— y vieron una imagen parecida a una noche en la ciudad: 115 puntos brillantes, como farolas y ventanas iluminadas. El telescopio trabajó en modo de máxima nitidez, captando ondas de radio para las cuales el cosmos es casi transparente.
La principal sorpresa llegó al compararlas con imágenes de rayos X. Nueve fuentes coincidían con puntos de rayos X. Se esperaba que fueran sistemas binarios con agujeros negros en el interior de las galaxias, pero casi todos resultaron ser cuásares lejanos, cuya luz atraviesa el disco de la galaxia vecina como un foco a través de un vidrio esmerilado. Peor aún: algunos de estos «focos» fueron considerados erróneamente objetos locales durante décadas. Sin tener en cuenta a estos impostores, los astrónomos corren el riesgo de inflar enormemente el número de sus propios agujeros negros. Por eso, los nuevos radiotelescopios gigantes están aprendiendo a distinguir las luces nativas de los faros de fondo.
🎯 El eco de radio de la supernova SN 2011dh, captado en este estudio, se asemeja a un jirón de niebla que se desvanece lentamente, revelando un detalle inesperado: la estrella, antes de explotar, expulsó una masa récord que aceleró su final.