Imagina que estás observando luciérnagas en el jardín y de repente notas unas manchas muy brillantes. Resulta que son los faros de coches desde una carretera lejana. De manera similar, los astrónomos, al estudiar tres galaxias, encontraron 115 fuentes de radio, entre las cuales no solo había 'guarderías estelares' locales y un remanente de supernova, sino también impostores de núcleos activos lejanos. Sin estas 'revelaciones', es fácil sacar conclusiones erróneas sobre la vida de las galaxias.
Los radioastrónomos apuntaron el telescopio VLA hacia tres galaxias espirales —NGC 5474, NGC 4631 y M51— y vieron una imagen parecida a una noche en la ciudad: 115 puntos brillantes, como farolas y ventanas iluminadas. El telescopio trabajó en modo de máxima nitidez, captando ondas de radio para las cuales el cosmos es casi transparente.
La principal sorpresa llegó al compararlas con imágenes de rayos X. Nueve fuentes coincidían con puntos de rayos X. Se esperaba que fueran sistemas binarios con agujeros negros en el interior de las galaxias, pero casi todos resultaron ser cuásares lejanos, cuya luz atraviesa el disco de la galaxia vecina como un foco a través de un vidrio esmerilado. Peor aún: algunos de estos «focos» fueron considerados erróneamente objetos locales durante décadas. Sin tener en cuenta a estos impostores, los astrónomos corren el riesgo de inflar enormemente el número de sus propios agujeros negros. Por eso, los nuevos radiotelescopios gigantes están aprendiendo a distinguir las luces nativas de los faros de fondo.
🎯 El eco de radio de la supernova SN 2011dh, captado en este estudio, se asemeja a un jirón de niebla que se desvanece lentamente, revelando un detalle inesperado: la estrella, antes de explotar, expulsó una masa récord que aceleró su final.