Se ha construido un modelo microscópico del sector oscuro basado en la simetría gauge (un principio fundamental que gobierna las fuerzas) y su ruptura espontánea. En él, la energía oscura primigenia caliente genera una «radiación oscura» viscosa que interactúa activamente con la materia oscura; luego, como cuando el agua se congela, una transición de fase rompe esa conexión —efecto denominado desacoplamiento—. El modelo reconcilia las mediciones conflictivas de la constante de Hubble a un nivel de 1,4σ (frente a 5,7σ en la cosmología estándar). Es un paso hacia una imagen unificada sin forzamientos.
La velocidad de expansión del Universo se mide de dos maneras: usando estrellas y explosiones de supernovas se obtiene un valor, y con la radiación de fondo después del Big Bang se obtiene otro. La diferencia es demasiado grande para ser casualidad: esta es la tensión de Hubble, observada por primera vez por Adam Riess. Una nueva explicación: en el Universo joven, en un sector oscuro oculto, ocurrió una transición de fase — como una botella de agua sobreenfriada que permanece líquida bajo cero, pero que al recibir un golpe se congela de repente liberando calor. Esta eyección de radiación oscura, como un empujón, aceleró la expansión, suavizando la contradicción.
La gran sorpresa: la teoría no solo resuelve el misterio de la velocidad, sino que también genera naturalmente materia oscura estable, y sin extras innecesarios. Si la transición de fase ocurrió, las futuras observaciones de la radiación de fondo podrían encontrar su eco, convirtiendo al sector oscuro de una abstracción en física comprobable.
🎯 Las transiciones de fase no son un invento: se cree que en el primer segundo después del Big Bang, el Universo experimentó varias de estas transformaciones, dando origen a las fuerzas de la naturaleza que conocemos.
🎬 En la novela de Isaac Asimov «Los propios dioses», el contacto con un universo paralelo donde las leyes de la física son distintas — ¿no es acaso un sector oscuro con sus propias reglas ocultas?