Un experimento reciente confirmó por primera vez, sin confiar en los instrumentos, que los eventos cuánticos pueden prescindir de una causalidad fija. Mediante fotones entrelazados separados de forma espacial, se implementó un interruptor cuántico donde un fotón controla la superposición de órdenes de operaciones. Las mediciones locales revelaron una violación de la desigualdad causal de 24 desviaciones estándar. Es como una bifurcación en el camino donde un coche pasa por ambas rutas a la vez, y la ruta elegida solo se manifiesta al llegar a la meta. La certificación independiente de dispositivos abre el camino hacia tecnologías cuánticas fiables.
Un robot de cocina puede preparar crema de dos maneras: primero harina, luego agua, o al revés. Un aparato común realiza los pasos en estricto orden. En cambio, un robot cuántico mezcla ambas opciones a la vez, como si el tiempo se bifurcara en su interior. Este tipo de «curvatura temporal» es lo que los físicos llaman un interruptor cuántico. En el experimento, alejaron tanto unos haces de luz que no podían intercambiar señales. Un fotón actuó como interruptor y el otro como testigo.
La idea de este tipo de análisis fue propuesta originalmente por John Bell para comprobar el entrelazamiento cuántico. Ahora se ha aplicado a la causalidad. Al analizar el caos informativo de los datos, los físicos detectaron una violación del orden temporal con una certeza que supera en 24 veces el umbral aleatorio. Esto no es un simple truco: las tecnologías cuánticas podrán encriptar la propia secuencia de operaciones, haciéndola imposible de vulnerar.
🎯 El famoso gato de Schrödinger está vivo y muerto a la vez. Ahora añade un lío temporal: el mismo gato cena antes o después del paseo, según cómo se curve el tiempo.
🎬 Los escritores de ciencia ficción han jugado a menudo con la confusión entre pasado y futuro: en el relato «La historia de tu vida» de Ted Chiang, conocer el futuro cambiaba el pasado. El interruptor cuántico muestra que esa mezcolanza es habitual para las partículas.