Los científicos han propuesto que en exoplanetas cálidos con atmósferas delgadas, donde el agua es inestable, los líquidos iónicos — sales líquidas con una presión de vapor insignificante — podrían actuar como disolventes para la vida. En el laboratorio, se logró obtenerlos a partir de ácido sulfúrico (de origen volcánico) y moléculas orgánicas que contienen nitrógeno, comunes en el espacio. Las condiciones de formación — una superficie con poca agua, la presencia temporal de ácido líquido y su evaporación — son bastante realistas a temperaturas entre 300 y 470 K. Los líquidos iónicos no se evaporan, disuelven biomoléculas y podrían sustentar bioquímica, ampliando la lista de mundos potencialmente habitables.
En una sartén al rojo vivo, el agua chisporrotea y se evapora al instante, mientras una pasta salada y espesa queda como un charco. Ese mismo tipo de líquido resistente —la sal fundida— podría ser la base de la vida en planetas calientes, donde el agua se evaporó hace mucho. Estos líquidos iónicos no se secan con el calor de hasta 200°C y pueden durar siglos.
En el laboratorio, esta «sal líquida» se obtuvo a partir de ácido sulfúrico (emisiones volcánicas) y barro orgánico a base de carbono. Se calentó la mezcla, el ácido disolvió la materia orgánica y tras la evaporación quedó un líquido espeso y estable. El proceso funciona ya a 27°C, la temperatura de un día caluroso.
Este medio disuelve enzimas y acelera las reacciones bioquímicas. Así que la vida podría esconderse no solo en mundos acuosos, sino también en planetas secos y calientes, donde en los cráteres bulle la química de los líquidos iónicos.
🎯 La sal líquida para bioquímica se puede preparar en pocos días con ácido volcánico y barro carbonoso, ingredientes comunes en muchos planetas.