En un diamante como el de un anillo se esconden flechas magnéticas cuánticas. Estas se «doblan» por las «interferencias» magnéticas. Los científicos pegaron al diamante fragmentos de ADN que atraen etiquetas magnéticas. Cuando en una gota de sangre la molécula buscada retira la etiqueta, la flecha se endereza y el sensor se activa. Este chip del tamaño de una uña puede detectar hasta 49 enfermedades sin tubos de ensayo ni reactivos.
🎯 Estos mismos defectos en el diamante pueden funcionar no solo como sensores, sino también como cúbits para computadoras cuánticas: dos avances futuros en un solo cristal.
🎬 El tricorder de «Star Trek» está un paso más cerca: los sensores cuánticos de diamante prometen un diagnóstico instantáneo con una gota de sangre.