Imagina que nuestro Universo tiene una diminuta dimensión oculta de un micrón de tamaño. Por ella puede viajar una partícula especial: el neutrino derecho. El experimento KATRIN es capaz de detectar sus huellas: si la partícula es ligera, aparecen varios 'escalones' en la gráfica; si es pesada, solo uno. ¿Será posible 'ver' dimensiones adicionales directamente en el laboratorio?
Todas las partículas conocidas encajan en la teoría aceptada. Pero los neutrinos —casi imperceptibles 'fantasmas'— se salen de ella: solo existen en versión 'zurda' y sin embargo tienen masa. Para resolver la paradoja, los físicos postularon que los neutrinos 'diestros' se esconden en un micromundo enrollado. Esta idea está relacionada con la hipótesis de la energía oscura, la fuerza que expande el universo, y supone la existencia de una quinta dimensión del grosor de una bacteria.
Esa dimensión se asemeja a una cuerda de guitarra cerrada en un anillo. Una partícula en su interior vibra y genera toda una familia de copias más pesadas, como un sonido que se llena de armónicos. El experimento KATRIN captura electrones de la desintegración del tritio y registra sus energías con una precisión récord. Si los neutrinos ocultos son reales, en esta 'escala' energética aparecerán escalones abruptos, como si se presionara la cuerda en un traste determinado.
El número y la ubicación de estas rupturas nos hablarán de la masa de la partícula y de su inmersión en la quinta dimensión.
En esencia, tenemos ante nosotros una espectroscopía de electrones convertida en un gramófono de otras dimensiones. Si KATRIN capta esa 'melodía', será la primera prueba directa de que el espacio es más complejo de lo que pensábamos.
🎯 Un micrón es la milésima parte de un milímetro. Aproximadamente ese es el tamaño de una bacteria o el grosor de una telaraña.
🎬 La idea de dimensiones ocultas inspiró a los escritores de ciencia ficción: en la novela 'Planilandia', los habitantes bidimensionales no sospechan de la tercera hasta que ven a un visitante del mundo volumétrico.