Para la ráfaga rápida de radio (FRB) repetitiva se ha desarrollado un modelo de IA llamado EDEN, que por primera vez detecta señales sin dispersión previa, directamente desde el espectro dinámico. El análisis de datos archivados del telescopio FAST para la fuente FRB 20121102A reveló 5927 ráfagas, el triple de lo anterior. Esto permitió establecer que la distribución bimodal de energía es estable en el tiempo, es decir, es una característica interna del mecanismo de emisión y no una consecuencia de la evolución de la frecuencia de los estallidos.
Las ráfagas rápidas de radio son señales cósmicas de milisegundos. Antes se buscaban como quien gira a ciegas el dial de una radio. La red neuronal EDEN ve todo el espectro de frecuencias y reconoce el patrón de la ráfaga, como un músico reconoce las notas. En la fuente FRB 20121102A encontró 5927 ráfagas, el triple que antes.
El análisis reveló dos clases claras de energía: débil y potente. Esta constancia indica un mecanismo innato, probablemente en una estrella de neutrones con un fuerte campo magnético. Jocelyn Bell Burnell una vez descubrió los púlsares mirando fijamente una cinta de papel; EDEN escuchó el ritmo oculto en los datos de radio.
Cada ráfaga, en un milisegundo, libera tanta energía como el Sol en cientos de años.
🎯 Una ráfaga rápida de radio, en una milésima de segundo, emite tanta energía como el Sol en cientos de años.
🎬 Las ráfagas rápidas de radio se consideraron en serio señales extraterrestres en algún momento, como en la novela 'Contacto'.