Los científicos han encontrado el segundo sistema en la historia donde multitud de cometas pasan frente a su estrella, como diminutos eclipses. Resultó que los tamaños de estos cuerpos helados obedecen la misma ley que los objetos en el cinturón de Kuiper, en los confines de nuestro Sistema Solar. Estos enjambres «con cola» pueden ser la clave para desvelar el nacimiento de los planetas. ¿Quizás nuestra Tierra también comenzó con un torbellino de cometas?
El telescopio TESS, que normalmente busca planetas alrededor de otras estrellas, detectó 24 oscurecimientos alrededor de RZ Psc. Eran cometas: bloques de entre 1 y 7 km, cruzando el disco de la estrella. Como un reflector distante cuya luz es tapada momentáneamente por una pequeña piedra: cuanto más profunda la sombra, más grande el objeto. Así, sin una imagen directa, se mide su diámetro (método del tránsito).
En el enjambre cometario de RZ Psc, hubo muchos más cuerpos pequeños que grandes, exactamente como en el polvoriento cinturón de Kuiper en los confines del Sistema Solar. Esta ruptura en la distribución de tamaños sugiere que el nacimiento de bloques helados sigue un mismo guion en muchas estrellas.
Los datos impulsan el lanzamiento del telescopio EVE. Midiendo el brillo de miles de estrellas jóvenes en diferentes colores (fotometría del ultravioleta al infrarrojo), podrá no solo contar cometas por cientos, sino también averiguar de qué material están hechos. Esta «espectroscopía sin espectrógrafo» revelará la química de mundos lejanos; por ejemplo, si allí hay granos de grafito, parientes de la mina de nuestro lápiz.
🎯 Entre estos cometas, algunos podrían estar hechos de grafito, el mismo material de la mina del lápiz. Y también de olivino, como en las piedras preciosas.