Astrónomos con el JWST buscaron exolunas alrededor del planeta errante WISE 0855, un mundo frío a 2.3 parsecs de nosotros. Durante 11 horas, el espectrógrafo NIRSpec no detectó tránsitos, pero un proceso gaussiano ayudó a separar la señal de una luna de la variabilidad del planeta. Pruebas artificiales mostraron un 96% de fiabilidad para satélites del tamaño de Titán (profundidad de tránsito del 0.5%). Con 18 observaciones como esta, la probabilidad de detección alcanza el 91% si las lunas son tan comunes como las galileanas. Es la primera demostración de que el JWST es capaz de encontrar lunas en planetas sin estrella, como un detector ultrasensible que capta sombras fugaces.
En la infinita oscuridad del espacio interestelar, el planeta vagabundo WISE 0855 titila con un leve resplandor térmico, como una brasa que se enfría. Su temperatura está apenas una decena de grados por encima del punto de congelación del agua: si hubiera vida allí, vería un cielo sin sol, envuelto en una niebla helada perpetua. El telescopio James Webb observó fijamente esa tenue luz durante 11 horas, con la esperanza de atrapar la sombra de una luna pasajera, como si una microscópica mota de hollín eclipsara por un momento la brasa humeante.
Los astrónomos construyeron un modelo que predice el temblor de la «llama» y buscaron en los datos caídas que delataran lunas. No hubo descubrimientos directos, pero los investigadores probaron su método: insertaron lunas artificiales en los datos. Si la sombra atenuaba la luz al menos un 0,5%, el detector se activaba en el 96% de los casos, lo que corresponde a una luna del tamaño de Titán.
🎯 El objeto WISE 0855 es uno de los más fríos conocidos fuera del sistema solar: su temperatura apenas supera en una decena de grados el punto de congelación del agua. Si hubiera vida inteligente allí, vería un cielo totalmente sin sol, perpetuamente envuelto en nieblas de hielo de agua.
🎬 Los planetas errantes con lunas son casi una ilustración perfecta del relato de Asimov «El viajero»: allí los protagonistas viven en un satélite de un planeta huérfano, calentado solo por su calor interno.