Se demuestra que la transmutación inducida por neutrones de alta energía de la reacción de fusión deuterio-tritio permite producir radioisótopos médicos — incluidos 99Mo/99mTc, 131I, 177Lu, 225Ac, 47Sc y 67Cu — con alta actividad específica y en grandes cantidades. Se emplean materiales de partida estables y canales de transformación sin fisión que modifican el número de protones, posibilitando la separación química. Una fuente termonuclear de neutrones de unos pocos megavatios podría satisfacer la demanda mundial de la mayoría de los radioisótopos principales, ofreciendo una plataforma flexible y a prueba de proliferación. Se necesitan investigaciones adicionales para desarrollar métodos especializados de procesamiento de materias primas y extracción de los productos.
En las profundidades de las estrellas, los núcleos ligeros se fusionan, dando lugar a helio y flujos de neutrones. En la Tierra, este proceso se reproduce combinando deuterio y tritio, isótopos especiales de hidrógeno. Al fusionarse, se generan neutrones que, como una piedra filosofal, transforman elementos estables en valiosos isótopos radiactivos, la base para el diagnóstico y la terapia del cáncer. Estas transformaciones se rigen por el modelo estándar de la física.
El método no deja residuos de larga duración, y el isótopo deseado se separa químicamente. La idea se remonta a los experimentos de Enrico Fermi y Ernest Rutherford, quienes hace casi un siglo alteraron por primera vez núcleos atómicos con neutrones. Sorprendentemente, para cubrir la demanda mundial de tecnecio-99m (30 millones de procedimientos al año) bastarían los neutrones de un dispositivo del tamaño de un escritorio. Además, la tecnología no utiliza materiales aptos para armas, eliminando el riesgo de proliferación.
🎯 El yodo-131, obtenido en una fuente así, destruye selectivamente el cáncer de tiroides. La [tag:spectroscopy]espectroscopia[/tag] permite a los médicos observar el proceso en tiempo real.