Los neutrones de la fusión termonuclear deuterio-tritio pueden transformar elementos estables en decenas de radioisótopos médicos, incluyendo el ampliamente utilizado tecnecio-99m y el prometedor actinio-225. Las transmutaciones nucleares ocurren sin fisión, cambiando la carga del núcleo, lo que permite aislar químicamente un producto puro. El enfoque es flexible, seguro en términos de proliferación y capaz de abastecer de isótopos a todo el mundo: una fuente de solo unos pocos megavatios de potencia satisfaría la demanda global de la mayoría de los radioisótopos clave, reemplazando toda una red de reactores obsoletos.
En las profundidades de las estrellas, los núcleos ligeros se fusionan, dando lugar a helio y flujos de neutrones. En la Tierra, este proceso se reproduce combinando deuterio y tritio, isótopos especiales de hidrógeno. Al fusionarse, se generan neutrones que, como una piedra filosofal, transforman elementos estables en valiosos isótopos radiactivos, la base para el diagnóstico y la terapia del cáncer. Estas transformaciones se rigen por el modelo estándar de la física.
El método no deja residuos de larga duración, y el isótopo deseado se separa químicamente. La idea se remonta a los experimentos de Enrico Fermi y Ernest Rutherford, quienes hace casi un siglo alteraron por primera vez núcleos atómicos con neutrones. Sorprendentemente, para cubrir la demanda mundial de tecnecio-99m (30 millones de procedimientos al año) bastarían los neutrones de un dispositivo del tamaño de un escritorio. Además, la tecnología no utiliza materiales aptos para armas, eliminando el riesgo de proliferación.
🎯 El yodo-131, obtenido en una fuente así, destruye selectivamente el cáncer de tiroides. La [tag:spectroscopy]espectroscopia[/tag] permite a los médicos observar el proceso en tiempo real.