Los planetas huérfanos, expulsados por la explosión de una estrella, pueden conservar sus lunas. Estas lunas sufren compresiones y estiramientos constantes (como si amasaras arcilla), lo que las calienta desde dentro. Este calor puede mantener océanos líquidos bajo una corteza de hielo, y con ello, condiciones para la vida. ¿Podría surgir vida allí?
En la galaxia hay una abundancia de planetas errantes, expulsados por explosiones de supernovas. Estos planetas flotantes libres carecen de sol, pero a menudo conservan sus lunas. Las simulaciones muestran: tras la catástrofe, las órbitas de los satélites se vuelven ligeramente alargadas, y esto basta para desencadenar el calentamiento interno. En el 12–15% de los casos, la potencia de ese calentamiento es comparable a la que calienta los océanos de Europa y Encélado. Sorprendentemente, este proceso se atenúa increíblemente despacio: para las lunas situadas a más de diez radios planetarios de distancia, el calentamiento durará más de lo que ha existido el Sistema Solar. De modo que los océanos de agua bajo la corteza helada pueden permanecer líquidos durante miles de millones de años. La próxima vida extraterrestre quizá no se descubra cerca de una estrella, sino en la oscuridad perpetua del espacio interestelar.
🎯 Puede que haya más planetas errantes en nuestra galaxia que estrellas, lo que significa que las lunas cálidas con océanos en el Universo son inimaginablemente abundantes, como granos de arena en todas las playas de la Tierra.