El análisis de los datos del observatorio LHAASO sobre el estallido de rayos gamma GRB 221009A mostró que los débiles excesos de fotones a energías superiores a 30 TeV pueden explicarse por una violación de la invariancia de Lorentz —una ralentización de la luz a energías extremas—. Esta ralentización suprime la producción de pares electrón-positrón debido a colisiones con la radiación de fondo, permitiendo que los fotones de alta energía lleguen a la Tierra. Es como un corredor que frena para no chocar con un obstáculo repentino. El resultado amplía el rango de búsqueda de efectos de gravedad cuántica y, de confirmarse, supondría un avance en la comprensión de las leyes fundamentales.
En octubre de 2022, el observatorio LHAASO midió el espectro (distribución de energías) del estallido de rayos gamma GRB 221009A, el más brillante jamás registrado. Su luz viajó durante dos mil millones de años y fue tan intensa que perturbó las capas superiores de la atmósfera terrestre. En la radiación se encontró un exceso de fotones (partículas de luz) con energías superiores a 30 teraelectronvoltios, como si cada uno llevara el impacto de una pelota de tenis.
Normalmente, estas partículas, corriendo a través del cosmos, chocan contra la radiación de fondo —la débil luz del Big Bang— y, al crear pares de materia y antimateria, desaparecen. Pero a energías extremas, el límite de velocidad se resquebraja: los fotones se aceleran un poco y atraviesan los obstáculos. Esto contradice el Modelo Estándar de la física y apunta a una violación de la simetría de Lorentz.
La anomalía podría ser una consecuencia de la gravedad cuántica, teoría que unifica la gravedad de Einstein con el micromundo. Quizás, a distancias extremadamente pequeñas, el espacio-tiempo deja de ser suave y se vuelve granular, como espuma, permitiendo que la luz se mueva un poco más rápido.
🎯 El estallido de rayos gamma GRB 221009A fue apodado BOAT (Brightest Of All Time, el más brillante de todos los tiempos). Su luz fue tan potente que perturbó la ionosfera terrestre, aunque la fuente se encontraba a casi dos mil millones de años luz.
🎬 En la novela «Los propios dioses» de Isaac Asimov, los físicos se enfrentan a una anomalía que viola la ley de conservación de la energía, de manera similar a como la violación de la simetría de Lorentz desafía la constancia de la velocidad de la luz.