La mayoría de los imanes de Kagome tienen una estructura hexagonal. En este trabajo se cultivaron monocristales de la modificación rómbica RFe₆Ge₆, donde la sustitución de átomos por dímeros de Ge₂ distorsiona ligeramente la red de Kagome. Los subsistemas magnéticos del hierro y de las tierras raras se comportan de forma independiente: el hierro forma capas ferromagnéticas con apilamiento antiferromagnético por encima de 400 K, mientras que las tierras raras se ordenan por debajo de 9 K (en DyFe₆Ge₆ hay dos transiciones debido al campo cristalino). Los cálculos DFT muestran que la energética de las cadenas R–Ge₂ varía fuertemente a diferentes escalas, y que el ferromagnetismo de las capas está relacionado con una alta densidad de estados en el nivel de Fermi. Esto abre el camino para estudiar la conexión entre geometría y magnetismo.
Un nuevo material magnético está estructurado como una pila de tortitas: en cada capa todas las «flechas» atómicas apuntan en la misma dirección, pero la capa vecina está magnetizada en la dirección opuesta. El patrón de triángulos —la red kagome— está distorsionado porque algunos átomos se sustituyeron por pesas de germanio. Los átomos de tierras raras muestran orden magnético solo a temperaturas alrededor de -264 °C, para lo cual se utiliza helio líquido. La difracción de rayos X (método desarrollado por Bragg) y la espectroscopía permitieron observar esta estructura.
Los cálculos revelaron una flexibilidad inesperada: voltear toda la capa de una vez es extremadamente costoso energéticamente, pero girar una cadena de átomos dentro de la capa es fácil. Este orden reduce drásticamente la entropía, la medida del desorden. Esto abre la posibilidad de crear patrones magnéticos de manera controlada para futuros dispositivos cuánticos.
🎯 La palabra «kagome» se traduce del japonés como «cesta tejida»: exactamente el patrón de triángulos que forman los átomos.