Se propone una extensión de las derivadas en la física de agujeros negros mediante la inclusión de un tensor antisimétrico real de rango 2, motivado por la geometría no conmutativa de la teoría de cuerdas. Dentro de la formulación gauge de la gravedad basada en el grupo de Sitter, se obtienen nuevas soluciones de las ecuaciones de Einstein. Se estudian las propiedades termodinámicas: estabilidad, criticidad y transiciones de fase, en particular la criticidad P-V. El cálculo de la energía libre de Gibbs reveló un comportamiento análogo a las transiciones de fase en el fluido de Van der Waals. Mediante métodos numéricos en CUDA utilizados en el aprendizaje automático, se imponen restricciones a los parámetros de deformación B y la carga Q. Se muestra que existen rangos de estos parámetros donde los agujeros negros se comportan como fluidos de Van der Waals.
Un agujero negro no es un embudo sin fondo, sino una olla cósmica. En su interior, la materia obedece leyes que nos son familiares por el comportamiento del agua: en ciertas condiciones se asemeja al vapor hirviente, en otras, a un líquido que se enfría. Los físicos añadieron a los cálculos un diminuto 'resorte' de cuerdas —una corrección de la teoría de cuerdas que distorsiona las reglas a la escala más pequeña.
Las simulaciones mostraron: basta con cambiar la presión y el agujero negro cambia de estado de golpe — igual que una tetera en la que el agua rompe a hervir de repente.
El terreno para estas comparaciones ya lo prepararon Stephen Hawking y Jacob Bekenstein en los años 70, cuando demostraron que los agujeros negros tienen temperatura y entropía (una medida del desorden interno). La nueva teoría convierte al agujero negro en un laboratorio para poner a prueba ideas sobre la curvatura del espacio-tiempo. Y a temperaturas ultra bajas, según sugieren los científicos, podría incluso 'congelarse' en un extraño estado cuántico: un paso hacia desentrañar cómo está tejida la fábrica misma del cosmos.
🎯 Los agujeros negros no solo 'hierven', sino que también se evaporan lentamente, perdiendo masa a través de la radiación de Hawking — como un charco que desaparece al sol, pero a escala del universo.
🎬 Como en la ciencia ficción, donde los agujeros de gusano requieren materia exótica, las correcciones de cuerdas alteran las propiedades de los agujeros negros, volviendo su comportamiento sorprendentemente común.