
Una medida del movimiento de giro local de un fluido, a menudo utilizada para describir capas de vórtice.La vorticidad es un campo vectorial que mide el movimiento de giro local de un fluido. En cada punto, su magnitud equivale al doble de la velocidad angular de un elemento de fluido, y su dirección indica el eje de rotación. La vorticidad es fundamental para entender la dinámica de fluidos, desde la formación de remolinos y tornados hasta el comportamiento de los superfluidos y los discos de acreción alrededor de agujeros negros. Es una cantidad conservada en fluidos ideales, pero puede generarse por viscosidad, efectos baroclínicos o fuerzas externas.
El concepto fue formalizado por Hermann von Helmholtz en 1858, quien introdujo la noción de líneas de vórtice y sus leyes de conservación.
Matemáticamente, la vorticidad es el rotacional del campo de velocidades. En un fluido, si imaginas una pequeña rueda de paletas colocada en un punto, su velocidad de rotación es proporcional a la vorticidad. Las líneas de vórtice son curvas tangentes al campo de vorticidad; en flujos no viscosos, estas líneas se mueven con el fluido y no pueden romperse, lo que da lugar a fenómenos como anillos de vórtice y capas de vórtice. En fluidos cuánticos, la vorticidad está cuantizada, lo que significa que solo puede tomar valores discretos.
La vorticidad se utiliza en meteorología para rastrear ciclones, en aerodinámica para diseñar puntas de ala que reduzcan la resistencia, y en astrofísica para modelar discos de acreción alrededor de agujeros negros.
En un superfluido, la vorticidad está cuantizada en unidades de la constante de Planck dividida por la masa de las partículas, lo que lleva a la formación de redes de vórtices cuantizados al girar.






















