Un cuerpo supersólido es hielo que fluye. Como un estanque cubierto por una costra, pero con una profundidad líquida sin fricción. Normalmente, esa costra se crea alterando las propiedades de todo el líquido. Un grupo de investigadores del helio encontró un método más sencillo: hicieron vibrar la superficie con ondas especiales, y el líquido adquirió por sí mismo una «piel» sólida.
Las vibraciones resultaron no ser simples ondulaciones, sino remolinos cuánticos —rotones—, cuya naturaleza fue revelada por Feynman. Al acoplarse con el movimiento, ordenan los átomos en la frontera formando un cristal. En los condensados de Bose–Einstein, este efecto surge cuando la longitud de onda coincide con el tamaño de la trampa. Se obtiene así un material cuya superficie mantiene la forma, mientras que el interior fluye libremente. Es posible que procesos similares solidifiquen la corteza de las estrellas de neutrones.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.08739
Supersolidity, combining superfluid and crystalline orders, has been realized in dipolar Bose-Einstein condensates by tuning interatomic interactions. Here we show that supersolidity can also emerge from mode coupling at a superfluid-solid interface, without modifying bulk interactions and for a broad class of superfluids. Using an analytical and numerical treatment of the coupled superfluid and phonon fields, we derive the criterion for a density-modulation instability driven by interfacial coupling and dependent on dimensionality. In superfluid helium, the instability first appears at the roton mode, while in a Bose-Einstein condensate with contact interactions it occurs at the lowest accessible wave vector set by the system size. Beyond the threshold, the ground state acquires an interfacial density modulation while the bulk remains superfluid, forming a hybrid superfluid-supersolid phase. Our results identify interfacial mode coupling as a promising route to supersolidity, enabling the simultaneous exploitation of interfacial supersolid and bulk superfluid quantum properties.
La idea de la supersolidez tiene más de medio siglo, pero solo en 2017 se logró realizarla, al confinar átomos ultrafríos en una jaula láser.