El universo temprano era caliente y denso. En él, como en agua hirviendo, nacían burbujas de un nuevo estado del espacio. Por lo general se las considera simples, pero algunas albergaban un número gigantesco de 'dibujos' ocultos: estados microscópicos, o entropía. Es como una burbuja de jabón cuya superficie no refleja siete colores, sino miles de millones de matices.
Cuando estas burbujas chocan, su entrelazamiento no desaparece al instante, sino que modifica el proceso de fusión. Esto se refleja en las ondas gravitacionales —rizos del espacio-tiempo. A diferencia de la fusión de agujeros negros, donde la información parece esfumarse, las burbujas dejan en las ondas una clara huella cuántica: el eco de su 'diversidad'.
Los futuros detectores, como el creado por Rainer Weiss, podrán captar estas señales. Así vislumbraremos por primera vez la 'personalidad' cuántica del espacio.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.13947
Vacuum bubbles, formed in first order phase transitions, have important implications for cosmology. In particular, they source gravitational waves. Usually, it is assumed that, once bubbles are materialized, their state, further evolution and mergers are well-described classically. This paper will show that this intuition breaks down for bubbles which possess high microstate degeneracy. This is generic when the phase transition breaks spontaneously a symmetry. First, the degeneracy enhances the transition rate. Furthermore, the internal quantum state of the bubbles profoundly affects the classical dynamics of their mergers. A bubble, no matter how macroscopic, is born in a maximally entangled quantum state. This state can be viewed as a symmetric superposition of many different would-be classical bubbles. The inner entanglement is largely maintained up until their mergers. The resulting true quantum dynamics of the merger is macroscopically different from any type of classical mergers. These differences are imprinted as macroscopic features in the resulting classical gravitational waves. In this way, the inner microstate entanglement of merging bubbles provides a qualitatively new source of gravitational waves. This phenomenon is quantified and compared with the swift memory burden effect in black hole mergers.
Cada burbuja nacía en todos los estados posibles a la vez — como si al lanzar una moneda cayera cara y cruz al mismo tiempo. Pero la complejidad de la burbuja era astronómica: el número de sus microestados supera la cantidad de átomos en el universo observable.
La ciencia ficción a menudo juega con el tema de los multiversos, pero aquí las «burbujas-universo» están además cuánticamente entrelazadas, como si compartieran una memoria común del momento de la creación.