La gravedad no tolera la indeterminación cuántica. Al igual que una estrella colapsa en un agujero negro, la superposición de objetos pesados se destruye por su propia gravedad. El tiempo de colapso es inverso a la masa: los cuerpos masivos adquieren certeza al instante. Así surge nuestro nítido mundo clásico.
🎯 Si la Luna pudiera existir en superposición cuántica, su propia gravedad colapsaría la indeterminación en milmillonésimas de segundo.