A medida que aumenta el brillo del Sol en un futuro lejano, el ciclo carbonato-silicato de la Tierra irá retirando CO₂ de la atmósfera, lo que finalmente provocará la muerte de las plantas terrestres, ya sea por sobrecalentamiento o por falta de dióxido de carbono. Anteriormente, la vida útil de la biosfera se estimaba en ~1 mil millones de años, pero modelos recientes con parámetros actualizados la extendieron a 1.6–1.86 mil millones de años. Para estudiar la influencia de la meteorización del fondo marino y de las variaciones estocásticas en la tasa de desgasificación de CO₂ sobre ese plazo, se amplió el modelo. Los resultados muestran: si la retroalimentación de la meteorización marina es más fuerte que la continental y contribuye en gran medida a la meteorización global de silicatos, el tiempo restante de la biosfera podría acortarse, pero muy probablemente seguiría superando los mil millones de años. Las fluctuaciones estocásticas solo tienen un impacto significativo si su amplitud supera las variaciones observadas en los últimos mil millones de años. El efecto de una meteorización marina débil y una baja variabilidad es insignificante.
El Sol se está calentando lentamente, y dentro de cientos de millones de años su calor sería mortal para la Tierra. Afortunadamente, el termostato planetario incorporado — el ciclo del carbono — cuando se sobrecalienta hace que las rocas absorban dióxido de carbono más rápido, enfriando el clima. El precio del frescor: las plantas pierden su principal alimento.
Los científicos recalcularon el funcionamiento del termostato, añadiendo el efecto de la meteorización del fondo marino (el agua corroe las rocas, capturando CO₂) y las emisiones volcánicas aleatorias. Resultados: incluso con una agresiva fijación de gas por el lecho oceánico, el verdor aguantará más de mil millones de años. En un escenario tranquilo, entre 1.600 y 1.860 millones de años, más que las estimaciones anteriores.
Estas cifras cambian la idea de la fecha de caducidad de la biosfera y ayudan a buscar vida en otras estrellas. El termostato planetario podría funcionar en exoplanetas con océanos y volcanes, haciéndolos aptos para la vida durante más tiempo del que se creía.
🎯 El proceso de meteorización de las rocas, que regula el clima, no se descubrió hasta el siglo XX, aunque lleva miles de millones de años funcionando.
🎬 En «Fundación» de Asimov, los científicos predecían la caída de la civilización con siglos de antelación; aquí los astrónomos miran mil millones de años hacia el futuro de la biosfera.