Los investigadores registraron por primera vez correlaciones cuánticas de fotones entrelazados en el espacio usando una cámara científica sCMOS común en modo lineal, operando a intensidades 10,000 veces superiores a las del conteo de fotones tradicional. Un análisis de datos especial suprimió los ruidos de la cámara y permitió observar directamente dependencias tipo EPR entre la posición y el momento de las partículas, reduciendo el número necesario de imágenes. Esto abre el camino hacia una visualización cuántica práctica, accesible con equipos estándar.
Los fotones entrelazados son como gemelos: cualquier acción sobre uno afecta instantáneamente al otro, aunque estén separados por kilómetros. Hasta hace poco, solo se podía observar esta conexión con detectores que contaban cada fotón individualmente en completa oscuridad. Los físicos simplificaron la tarea reemplazándolos por una cámara científica común.
La cámara funcionó con una iluminación que para los detectores anteriores habría sido cegadora, como si de la visión nocturna pasáramos a un día soleado. Los científicos capturaron grupos enteros de pares entrelazados y aplicaron un algoritmo para restar el ruido de la matriz. Además, la cámara no necesitó refrigeración, algo que antes se consideraba obligatorio para los experimentos cuánticos. Resultó que los gemelos aparecen en puntos estrictamente correlacionados y sus trayectorias de movimiento coinciden perfectamente.
Este enfoque de la fotometría (medición de la luz) abre el camino a dispositivos cuánticos baratos. Todos los fotones viajan a la velocidad de la luz, y su conexión rompe las ideas convencionales sobre la entropía (medida del desorden) dentro del Modelo Estándar, la mejor teoría del micromundo. Las ideas de Einstein, Schrödinger y los experimentos de Alain Aspect se materializan en dispositivos reales.
🎯 Dato curioso: el entrelazamiento de fotones más lejano se demostró entre un satélite y la Tierra a una distancia de 1200 km.
🎬 En las novelas de ciencia ficción, las partículas entrelazadas permiten comunicarse más rápido que la luz, como en 'El juego de Ender' de Orson Scott Card.