Las observaciones del JWST han revelado una población de fuentes rojas compactas ('Little Red Dots', LRDs) a z ≥ 5 con anchas líneas de Balmer y tenuidad en rayos X, lo que indica una absorción con NH ≥ 10²⁴ cm⁻². Se propone un escenario que vincula los LRDs con una breve fase de rápido influjo bariónico hacia núcleos de solitón densos en halos de materia oscura 'difusa' (FDM). A partir del escalado del radio del solitón, los tamaños observados (re ~ 30–100 pc) y la condición de espesor Compton en la escala del núcleo, se obtienen masas de partícula m ~ varios ×10⁻²² eV para Ms ~ 10⁸–10⁹ M⊙, convencionalmente m22=2. La estimación de la masa de la columna absorbente en una estratificación isotérmica hidrostática muestra que para NH ≥ 10²⁴–10²⁵ cm⁻² se requieren densidades donde las pérdidas radiativas son más rápidas que el tiempo dinámico: una 'crisis de opacidad' que excluye una atmósfera estática de larga duración en favor de un rápido influjo o presión de radiación. Las simulaciones de fusiones de solitones (ecuación de Schrödinger–Poisson, 512³) demuestran la formación de núcleos compactos mediante relajación sin colisiones. Se discuten pruebas observacionales y la necesidad de modelización radiativo-hidrodinámica.
El telescopio James Webb detectó en el Universo temprano «puntos rojos»: objetos densos de decenas de años luz. El análisis espectral de su luz mostró que es el color del hidrógeno. Pero en rayos X son casi invisibles, como un potente reflector envuelto en una cortina de gas de múltiples capas. La densidad de esta cortina es increíble: en un volumen diminuto cae más hidrógeno que en toda una galaxia pequeña.
La solución está en la materia oscura «ligera», cuyas partículas a enormes distancias se comportan como ondas. Forman acumulaciones estables: embudos gravitacionales que atraen el gas. La materia, al enfriarse, densifica la cortina alrededor del centro, ocultando la emisión de rayos X. Las simulaciones por ordenador confirman que al fusionarse estos embudos surgen estructuras idénticas a los «puntos rojos».
Ahora, el telescopio Webb permite no solo asomarse al turbulento pasado de las galaxias, sino también acercarse a la solución del misterio de la materia oscura.
🎯 Para crear semejante cortina, cae más hidrógeno en un volumen minúsculo que en toda una galaxia pequeña; el tamaño de esta región es comparable a la distancia del Sol a las estrellas más cercanas.
🎬 Si la materia oscura ligera es real, el cosmos está impregnado de una niebla ondulatoria que influye en el crecimiento de las galaxias; Ken Liu exploró esta idea en su relato «Olas», donde la estructura del Universo depende de las fluctuaciones cuánticas.