El retraso de Shapiro es la ralentización de la luz al pasar cerca de cuerpos masivos, causada por la curvatura del espacio-tiempo. Todas las mediciones existentes de este efecto se realizaban en astrofísica y limitaban la precisión a un nivel de 10⁻⁵. Ahora se propone un método de laboratorio: un interferómetro de fibra de Sagnac, capaz de detectar el retraso con una precisión mil veces mayor, hasta 10⁻⁹. Es como convertir un experimento cósmico en un dispositivo de sobremesa y comprobar por primera vez la relatividad general en condiciones terrestres.
La masa curva el espacio-tiempo, como una piedra pesada que hunde el asfalto de una carretera. La luz, al pasar, rodea esa abolladura, su camino se alarga y se retrasa. Los astrónomos han observado este efecto Shapiro muchas veces cerca del Sol y los planetas.
El nuevo plan propone reproducir el retraso en una mesa de laboratorio. Por un anillo cerrado de fibra óptica se envían simultáneamente dos haces: uno en sentido horario y otro en sentido antihorario. Un objeto masivo colocado cerca curva el espacio dentro del anillo, y uno de los haces llega con un retraso de milmillonésimas de segundo. La tecnología está perfeccionada: dispositivos similares ya captan ondas del espacio.
En lugar de satélites y telescopios, se podrá comprobar la teoría de la gravedad de Einstein en una habitación normal. La precisión es suficiente para detectar discrepancias que apunten a nueva física. Sorprendentemente, el propio Einstein ya explicó el retraso de la luz cerca de los cuerpos en 1916, mucho antes de los primeros vuelos espaciales.
🎯 El efecto Shapiro más fuerte desde nuestra estrella: la señal que va a Venus y vuelve se retrasa unos 200 microsegundos debido a la gravedad del Sol.