Los núcleos activos de galaxias (agujeros negros supermasivos) son posibles fuentes de neutrinos. Los campos magnéticos cerca del agujero negro, como gigantescas hondas, aceleran protones, y al chocar con los rayos X nacen neutrinos. Esto explica las observaciones del observatorio de neutrinos IceCube hasta energías de ~1 PeV, pero para energías más altas se necesitan otros 'aceleradores'. ¿Qué podría ser más potente?
En el centro de muchas galaxias se esconde un agujero negro — predicho por Schwarzschild. A su alrededor ruge una corona abrasadora, similar a la solar pero a mil millones de grados. Aquí nacen los neutrinos — partículas fantasma (intuidas por Pauli), capaces de atravesar un año luz de plomo.
Los protones, acelerados por los campos magnéticos de la corona, chocan contra la luz de rayos X y se transforman en neutrinos. Antes se creía que tales partículas eran expulsadas por potentes chorros de plasma, pero los datos del observatorio antártico IceCube mostraron algo distinto. Las galaxias silenciosas sin chorros, con una corona común, resultaron ser la fuente principal: explican casi todo el flujo de neutrinos hasta energías de petaelectronvoltios.
Solo para energías récord este caldero no basta; entonces entran en juego galaxias con chorros relativistas. Así, combinando las observaciones de los «fantasmas» con la teoría, dibujamos el cuadro completo de su origen.
🎯 Para detener un neutrino se necesitaría un escudo de plomo de un año luz de espesor, y ni siquiera eso es garantía.
🎬 En la ciencia ficción, los neutrinos son mensajeros ideales a través de planetas; en la realidad, nos traen noticias de las abrasadoras coronas de los agujeros negros.