Los discos de acreción alrededor de agujeros negros supermasivos no son 'panqueques' planos. Su espesor (relación H/R) puede diferir miles de veces debido a la distinta naturaleza de la presión (térmica, de radiación, magnética). Los autores mostraron: la frecuencia de eventos gravitacionales (capturas, fusiones) depende extremadamente de H/R, cayendo como (H/R)⁻⁸. Si en el disco predominan los campos magnéticos, las tasas de captura caen entre 10 y 20 órdenes de magnitud. Esto significa que para predicciones fiables de catástrofes cósmicas es necesario conocer el espesor real de estos discos.
En los centros de muchas galaxias se esconden agujeros negros supermasivos, rodeados de discos de gas, polvo cósmico y estrellas. Sus colisiones pueden generar ondas gravitacionales — ondulaciones del espacio-tiempo. La imagen anterior, desarrollada por Rashid Sunyaev, presentaba este disco delgado y plano, como una pista de baile abarrotada: cualquier movimiento provoca una colisión.
La nueva investigación confirma: el grosor decide el destino de las colisiones. Disco delgado: apretado; disco grueso: vacío. Los campos magnéticos que atraviesan el disco pueden inflarlo a tamaños enormes, especialmente en las regiones exteriores. Entonces, en lugar de un bullicio cósmico agitado, reina un silencio casi absoluto.
🎯 Si el disco permaneciera plano, como una pista de baile abarrotada, las colisiones resonarían sin cesar. Pero los campos magnéticos lo convierten en un atrio vacío de varios pisos, donde los encuentros son casi imposibles.