Alrededor de agujeros negros gigantes giran discos de gas y polvo. Resulta que su grosor influye decisivamente en la frecuencia con la que los objetos en su interior colisionan o se capturan entre sí. Por ejemplo, al tener en cuenta la presión magnética, el disco se vuelve más 'esponjoso', y la frecuencia de estos eventos cae en miles de millones de millones de veces, como la probabilidad de encontrarse con un amigo en un salón vacío en lugar de una habitación abarrotada. ¿Qué tan gruesos son realmente estos discos?
En los centros de muchas galaxias se esconden agujeros negros supermasivos, rodeados de discos de gas, polvo cósmico y estrellas. Sus colisiones pueden generar ondas gravitacionales — ondulaciones del espacio-tiempo. La imagen anterior, desarrollada por Rashid Sunyaev, presentaba este disco delgado y plano, como una pista de baile abarrotada: cualquier movimiento provoca una colisión.
La nueva investigación confirma: el grosor decide el destino de las colisiones. Disco delgado: apretado; disco grueso: vacío. Los campos magnéticos que atraviesan el disco pueden inflarlo a tamaños enormes, especialmente en las regiones exteriores. Entonces, en lugar de un bullicio cósmico agitado, reina un silencio casi absoluto.
🎯 Si el disco permaneciera plano, como una pista de baile abarrotada, las colisiones resonarían sin cesar. Pero los campos magnéticos lo convierten en un atrio vacío de varios pisos, donde los encuentros son casi imposibles.