Las breves y potentes interferencias de radio del espacio lejano han desconcertado a los científicos durante mucho tiempo. Se cree que su origen son los núcleos superdensos de estrellas muertas, donde los campos magnéticos son inimaginablemente intensos. Y ahora, en la señal FRB 20190122C, se ha detectado una estructura inesperada: ocho pulsos separados por milisegundos, cuyo brillo se atenúa exactamente como el tañido de una campana tras el golpe. Esta serie ha sido denominada oscilación cuasiperiódica amortiguada.
Esto revela la vibración del capullo magnético alrededor del remanente estelar, como si este temblara en lugar de girar. A partir de ese temblor se calcularon el campo magnético y la rotación: todo apunta a una estrella de neutrones joven. Además, la frecuencia de la señal no se desplaza, lo que descarta la fusión de dos cuerpos. Es la primera detección de ritmos de atenuación en este tipo de destellos. Cabe destacar que las oscilaciones resultaron mil veces más rápidas que las de los púlsares más veloces, como si la campana no retumbara, sino que chirriara y se apagara al instante.
🎯 Algunas estrellas de neutrones giran cientos de veces por segundo, más rápido que una licuadora. Sus haces de radio nos barren como los rayos de un faro, por lo que se las apoda púlsares.
🎬 En «Contacto» de Carl Sagan, una misteriosa señal de radio se convierte en la clave hacia una inteligencia extraterrestre. Los estallidos rápidos de radio reales aún no han revelado su naturaleza, siendo un recurso favorito de los autores de ciencia ficción.