En una galaxia lejana, amplificada por una lente gravitacional, los astrónomos notaron un par de tenues puntos rojos — los "Ojos Rojos". No están en el centro, sino en las afueras, y podrían ser embriones de agujeros negros de masa intermedia. Como dos luciérnagas en un bosque inmenso vistas a través de una lupa potente, insinúan que estos objetos están por todas partes. ¿Cuántos secretos esconde una galaxia común?
Gracias a la lente gravitacional —un efecto predicho por Fritz Zwicky, donde un cúmulo de galaxias actúa como una lupa—, el telescopio James Webb detectó dos puntos rojos en una galaxia de 800 millones de años después del Big Bang. Estos objetos, llamados Ojos Rojos, resultaron estar no en el centro, como se esperaría, sino en las mismísimas afueras — como un par de pupilas brillantes escrutando el vacío.
Cada ojo es un agujero negro de masa intermedia, rodeado de gas incandescente. Están separados por apenas 70 pársecs — en términos cósmicos, más cerca que la distancia de nosotros al centro de la Vía Láctea. El hallazgo trastoca la idea del crecimiento de los agujeros negros: quizás los monstruos supermasivos en los núcleos galácticos se formaron a partir de muchos de estos "pupilas" errantes, que se fusionaron y devoraron materia en las periferias. En otras palabras, cada gigante comenzó como un par de ojos rojos.
🎯 El par de Ojos Rojos está separado por 70 pársecs, casi 30 veces menos que la distancia de nosotros al centro de la Galaxia. Para agujeros negros, es una vecindad extremadamente estrecha.