Se ha propuesto un esquema con chips portadores de corriente para crear superposiciones cuánticas espaciales de un nanodiamante levitante con un centro NV incorporado. El montaje permite formar una superposición para masas en el rango de 10⁻¹⁹ a 10⁻¹⁵ kg con un tamaño característico Δx desde ~10 μm hasta ~1 nm en tiempos ≤0,1 s, dependiendo del punto de partida desde el centro de la trampa diamagnética. Se ha analizado en detalle una configuración de dos chips paralelos que proporcionan levitación y superposición a lo largo del eje x con un fuerte confinamiento en y y en la dirección de la gravedad z. Las simulaciones numéricas confirman la formación de un estado de superposición unidimensional con levitación estable en z y confinamiento efectivo en y para condiciones iniciales gaussianas. Esta plataforma abre la posibilidad de realizar experimentos de sobremesa para crear un estado macroscópico de gato de Schrödinger con el objetivo de probar el protocolo de entrelazamiento cuántico-gravitatorio de masas (QGEM).
Un diminuto diamante, más pequeño que una mota de polvo, flota en una trampa magnética hecha de microchips. Dentro del cristal hay un único defecto que funciona como un faro. Los científicos hacen que el diamante esté en dos lugares a la vez, como la bolita de un mago que, sin truco, está bajo dos vasos.
Esto no es un simple truco. Esta duplicación, o superposición, permite probar un protocolo: si dos diamantes similares se entrelazan mediante la atracción gravitatoria, entonces el propio espacio-tiempo está compuesto de celdas cuánticas. El experimento cabe en una mesa, pero es capaz de unir la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad de Einstein: un puente entre mundos donde la física de partículas aún es impotente.
🎯 El estado de doble existencia dura menos de un instante —una décima de segundo—, pero es suficiente para las mediciones.