Los científicos proponen hacer que un diminuto diamante con un defecto levite mediante campos magnéticos y esté en dos lugares a la vez. Es como una canica levitante que se divide en dos. Este experimento ayudará a entender cómo se comporta la gravedad a nivel cuántico. ¿Seremos capaces de ver maravillas cuánticas en objetos macroscópicos?
Un diminuto diamante, más pequeño que una mota de polvo, flota en una trampa magnética hecha de microchips. Dentro del cristal hay un único defecto que funciona como un faro. Los científicos hacen que el diamante esté en dos lugares a la vez, como la bolita de un mago que, sin truco, está bajo dos vasos.
Esto no es un simple truco. Esta duplicación, o superposición, permite probar un protocolo: si dos diamantes similares se entrelazan mediante la atracción gravitatoria, entonces el propio espacio-tiempo está compuesto de celdas cuánticas. El experimento cabe en una mesa, pero es capaz de unir la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad de Einstein: un puente entre mundos donde la física de partículas aún es impotente.
🎯 El estado de doble existencia dura menos de un instante —una décima de segundo—, pero es suficiente para las mediciones.