Si partículas más rápidas que la luz alteran la secuencia de «causa y efecto», tal teoría o necesita información infinita (como los números reales en la física clásica), o abandona la memoria del pasado y el flujo normal del tiempo. Esta conclusión estricta significa: el azar cuántico no es simplemente ignorancia. Así que, ¿qué recuerda el universo?
Según las leyes de la física, nada puede superar a la luz, de lo contrario, para algunos observadores, el efecto ocurriría antes que la causa. Artur Ekert y Andrzej Dragan demostraron que esta situación genera una incertidumbre similar a la cuántica. Ahora se ha probado: para preservar el orden de los eventos, cualquier sistema con saltos superlumínicos debe poseer una cantidad ilimitada de información, o perder la memoria y la cadena causal única.
El mundo resulta ser como una receta donde, para seguir la secuencia correcta de pasos, es necesario conocer todos los ingredientes con una precisión infinita; de lo contrario, el plato se arruinará. Esto significa que, en el nivel más profundo, la realidad almacena un volumen inconmensurable de datos, y la aleatoriedad cuántica es solo una ilusión. Esta idea fue anticipada por Hendrik Lorentz. Lo más sorprendente: casi todos los números que se necesitarían para tal descripción no pueden expresarse con una fórmula finita: contienen un ruido infinito e impredecible de dígitos. Así, el espacio-tiempo sigue ofreciendo nuevas sorpresas.
🎯 Casi todos los números reales no pueden escribirse con una fórmula finita: almacenan una cantidad infinita de dígitos impredecibles, como un océano oculto de información.
🎬 Las tramas sobre viajes superlumínicos, desde 'La máquina del tiempo' de Wells hasta episodios de 'Star Trek', juegan con el mismo rompecabezas del orden de los eventos.