La materia oscura ultraligera con un tipo especial de interacción puede ser apantallada por la atmósfera, dificultando los experimentos terrestres. Pero los relojes cuánticos en la ISS captan las oscilaciones de constantes fundamentales que provoca. Cuando su longitud de onda es menor que el radio de la Tierra (para masas superiores a 10⁻¹⁰ eV), surge una nube dipolar que modula la señal, lo que permite una comprobación cruzada. Los relojes ópticos pueden establecer límites récord, y los nucleares explorar regiones de parámetros inaccesibles desde la Tierra.
Desde que Vera Rubin demostró de manera convincente por primera vez que las galaxias están rodeadas de materia invisible, la búsqueda de la naturaleza de la materia oscura sigue siendo uno de los principales objetivos de la física. Nuevas investigaciones muestran que la materia oscura ultraligera puede ser bloqueada por la atmósfera terrestre si tiene una interacción especial, «cuadrática», con las partículas del Modelo Estándar (como un doble apretón de manos). Cerca de nuestro planeta, la densidad de estas partículas cambia y la atmósfera actúa como un escudo, limitando la señal en los laboratorios terrestres.
A la altitud orbital de la Estación Espacial Internacional ya no hay atmósfera, y la «lluvia» cae con toda su fuerza. Los relojes ópticos de altísima precisión pueden detectar cambios en las constantes fundamentales causados por el paso de la materia oscura. Si la longitud de onda de De Broglie de las partículas es menor que el radio de la Tierra, se forma un patrón dipolar alrededor del planeta que oscila a medida que la estación se mueve. Esto crea una señal característica difícil de confundir con interferencias.
Es posible que los relojes orbitales impongan las restricciones más estrictas a las propiedades de la materia oscura ultraligera, y los futuros relojes nucleares ampliarán la búsqueda aún más.
🎯 Si la materia oscura interactuara fuertemente con la atmósfera, la sentiríamos como una presión de aire adicional, pero sería insignificante en comparación con la presión atmosférica normal.