La luz que viaja a través de una fibra óptica se asemeja a un corredor en un pasillo estrecho: puede correr en línea recta o zigzaguear de un lado a otro. La dirección de esas 'zigzagueadas' es la polarización. Los físicos han aprendido a mantener al corredor en línea recta: verifican constantemente su trayectoria y lo corrigen suavemente, sin dejar que se desvíe.
Esta técnica se denomina medición de protección de Zeno. La idea es simple: si se observa con frecuencia un objeto cuántico, este se 'congela' en su estado. En el nuevo trabajo, los científicos midieron la polarización de los fotones en una fibra óptica, haciendo pasar la luz a través de un medio con diferente velocidad para distintas direcciones de oscilación. El tiempo de llegada del fotón al detector dependía de su polarización, y a partir de ese tiempo se podía inferir el estado de la luz.
Esto permitió aumentar el número de etapas de medición de 9 a 13. Cada etapa es una 'verificación' adicional que mantiene a los fotones en su estado original. Cuantas más etapas, más precisa es la medición y menor es el ruido. Como resultado, el error se redujo notablemente.
Este enfoque abre el camino a mediciones cuánticas más precisas. Podría ser útil en computación óptica, comunicación cuántica y en experimentos donde la estabilidad de la polarización de la luz es crucial.
El nombre 'medición de protección de Zeno' hace referencia al filósofo griego antiguo Zenón, quien afirmaba que el movimiento es una ilusión. En el mundo cuántico, las mediciones frecuentes pueden efectivamente 'congelar' el estado de una partícula.