El plasma caliente es como una bandada de luciérnagas veloces que se agitan dentro de un frasco. Mantenerlo en una trampa magnética abierta es como tratar de que las luciérnagas no toquen las paredes. Un nuevo modelo computacional muestra cómo hacerlo con mayor precisión.
Los iones y los electrones en el plasma chocan constantemente, intercambiando energía. Antes, en los cálculos, estas colisiones a menudo se simplificaban o ni siquiera se tenían en cuenta. Los autores las incorporaron al modelo y de inmediato vieron cómo la temperatura se iguala entre las partículas. Es como si en una bandada de luciérnagas unas brillaran más y otras menos, pero con el tiempo el brillo se vuelve uniforme.
El modelo reproduce fielmente el comportamiento del plasma tanto en las paredes como en el conjunto de la trampa. La comparación con otro programa, MIDAS, mostró una diferencia del 15% en temperatura y densidad. Esto es importante: estos cálculos ayudan a construir instalaciones de fusión más eficientes.
Las luciérnagas en el frasco ahora están bajo control, casi.
En el plasma, los electrones se mueven decenas de veces más rápido que los iones, por lo que cerca de las paredes se genera un campo eléctrico que frena a los rápidos y acelera a los lentos.
En la novela 'Mundo Anillo' de Larry Niven, los campos magnéticos contienen el plasma en los motores de las naves: algo parecido a las trampas abiertas, pero a escala cósmica.