Un agujero negro en rotación es un remolino cósmico que atrapa todo lo que lo rodea. Algunos de estos agujeros tienen hilos invisibles que se extienden desde el horizonte de sucesos, como los radios de una rueda. Los científicos han debatido durante mucho tiempo qué son estos hilos y si se pueden ver.
En un nuevo trabajo, los físicos han demostrado que estos hilos no son solo una conveniencia matemática. Por ellos fluyen corrientes de campos eléctricos y magnéticos, y de manera desigual. Debido a esto, se acumula carga eléctrica en los hilos, como en un peine electrizado. Alrededor del agujero negro se forma una nube de partículas cargadas que se puede detectar con instrumentos.
Lo más sorprendente: la rotación del agujero por sí sola, sin ningún ingrediente adicional, puede crear estos hilos. El agujero negro gira y, por sí solos, aparecen campos eléctricos a su alrededor. Esto cambia la idea de cómo los agujeros interactúan con el espacio que los rodea.
Las cuerdas de Misner llevan el nombre del matemático Charles Misner, quien las describió por primera vez en 1963 como una construcción puramente geométrica: nadie pensó que pudieran ser físicamente observables.