En el Sol, con frecuencia se elevan estrechos chorros de plasma, los chorros coronales. Se asemejan a fuentes de gas incandescente que se expulsan desde la atmósfera de la estrella. Uno de estos eventos, ocurrido el 10 de noviembre de 2022, llamó la atención de los científicos: estuvo acompañado de una llamarada de clase C1.1 y presentó un cono inusualmente ancho.
Para entender qué provocó esta fuente, los investigadores construyeron un modelo computacional del campo magnético en la región activa del Sol. En él se detectó un punto especial, un punto nulo tridimensional donde el campo magnético es cero, y una estructura magnética retorcida, un haz. Cuando el haz comenzó a moverse, las líneas magnéticas empezaron a reconectarse: se rompían y se unían de nuevo, liberando energía.
En el modelo, la reconexión generó pares de nuevos puntos nulos que inmediatamente se aniquilaron. Esta cascada fue la que desencadenó simultáneamente la eyección del chorro y la llamarada. Este comportamiento no se había observado antes en detalle, y abre una nueva dirección en el estudio de los chorros solares.
Los chorros coronales pueden acelerar partículas hasta altas energías, contribuyendo al viento solar y al clima espacial.