Cuando en una estrella de neutrones se produce una explosión de rayos X, su atmósfera se calienta hasta millones de grados. La luz que captamos con los telescopios atraviesa esa densa capa de gas y, por el camino, se transforma notablemente. El espectro ya no es el de un horno perfecto: algunos colores se intensifican y otros se atenúan.
Los científicos de Los Álamos han construido un modelo computacional que reproduce paso a paso ese recorrido. Tomaron la atmósfera de la estrella, la dividieron en capas finas y, para cada una, calcularon cómo los fotones (partículas de luz) se abren paso a través del gas. Resultó que el principal "culpable" de las distorsiones es la dispersión Compton: los electrones arrebatan a los fotones parte de su energía y la transfieren a otros fotones. Por eso el espectro se "emborrona".
La verificación fue exitosa: los cálculos coincidieron con trabajos anteriores y con las expectativas teóricas. Ahora el modelo puede utilizarse para determinar, a partir del espectro observado de un estallido, qué ocurre en la superficie de una estrella de neutrones: cuál es su temperatura, densidad y composición.
Así, la luz nacida en el interior de una estrella incandescente cuenta su historia tras atravesar el espesor del gas. Y cuanto mejor sepamos leer esa historia, más claramente veremos cómo están hechos los lugares más extremos del universo.
La atmósfera de una estrella de neutrones es más fina que un metro, pero su densidad supera en miles de millones de veces la de la corteza terrestre.
En la novela «Luz de estrellas lejanas», los astrónomos deducen del espectro de un estallido en una estrella de neutrones que en su superficie se está produciendo fusión nuclear, como en este modelo.