Por la noche, el cerebro no se apaga. En lugar de eso, repasa los eventos del día, como un bibliotecario que coloca los libros en los estantes. Pero, ¿de dónde provienen las imágenes extrañas, a veces sin sentido, de los sueños? Muchos pensaban que era simplemente ruido aleatorio, sin importancia.
Un nuevo modelo computacional muestra que la aleatoriedad no estorba, sino que ayuda. El cerebro toma señales aleatorias y las convierte en experiencia útil. Es como si un cocinero preparara un plato nuevo con ingredientes al azar.
Así, el sueño se convierte en una continuación del aprendizaje diario. El cerebro no descansa, sino que trabaja, solo que de otra manera.
Durante el sueño, el cerebro puede reproducir eventos a un ritmo acelerado, como una cinta de video en avance rápido.