El oro es un excelente conductor, pero incluso él opone un poco de resistencia a la corriente. Sin embargo, si se lamina hasta formar una película de un par de átomos de espesor, la resistencia desaparece: los electrones se deslizan por ella como patines sobre hielo. Esto abre el camino a una electrónica sin pérdidas de energía.
🎯 Las primeras predicciones de superconductividad en películas delgadas aparecieron ya en los años 1960, pero solo los métodos computacionales modernos han permitido estimar con precisión los espesores necesarios.