La materia oscura podría ser consecuencia de la inflación eterna: regiones que nunca dejaron de inflarse se transformaron en agujeros negros primordiales. Imagina una espuma donde algunas burbujas no estallan, sino que se convierten en grumos pesados e invisibles. ¿Acaso la sustancia invisible que mantiene unidas las galaxias es un fósil del comienzo infinito?
El Universo comenzó con el Big Bang y la posterior inflación: una expansión abrupta. Alan Guth sugirió que en algunas regiones este crecimiento nunca se detuvo. Quedaron para siempre como bolsas 'a medio hornear' de expansión eterna. En nuestro espacio, esas regiones aparecieron como agujeros negros primordiales: grumos de densidad inimaginable. Su masa total es la materia oscura, el andamio invisible que mantiene unidas las galaxias.
El proceso fue como el leudado de una masa: mientras casi todo se alisó en un pan homogéneo, algunas burbujas quedaron atrapadas sin mezclarse con la miga. Estas inclusiones son los agujeros negros. Algunos son más pequeños que un átomo, pero pesan como una montaña. Su nacimiento sacudió el tejido mismo de la realidad, generando un zumbido débil pero omnipresente: las ondas gravitacionales. Este eco del Big Bang aún puede ser captado por detectores sensibles en el futuro.
🎯 Un agujero negro primordial puede ser más pequeño que un átomo pero tener la masa de una montaña.