Un corte grueso de tejido bajo el microscopio se parece a un vidrio empañado: la luz se dispersa y los detalles se pierden. Normalmente, para ver las células, se tiñen o se cortan en láminas muy finas. Pero hay una forma más sencilla: hacer transparente el propio corte, como si se limpiara el vidrio.
Una solución de 60% de glicerina y 10% de tartrazina (un colorante alimentario amarillo) sumerge un trozo de hígado o riñón de ratón en un medio "invisible". Tras unos minutos, el tejido se vuelve más transparente y el microscopio revela su estructura interna sin necesidad de colorantes. Los científicos probaron el método en cortes de 50 a 80 micrómetros de grosor, aproximadamente el grosor de un cabello humano.
El resultado no se evaluó a simple vista, sino por la nitidez de la imagen: tras el tratamiento con la solución, el "ruido" causado por la dispersión de la luz disminuyó y los límites celulares se volvieron más nítidos. La solución se conserva durante meses a temperatura ambiente, y tras el análisis se puede lavar con solución salina normal y utilizar la misma muestra para otros estudios.
El método se comparó con el popular compuesto comercial Ce3D: nuestra solución resultó más barata, más segura y más fácil de usar. Este enfoque podría acelerar el diagnóstico de rutina en laboratorios donde se examinan cientos de muestras de tejido cada día.
La tartrazina utilizada en la solución es el mismo colorante que da un amarillo brillante a algunos refrescos y aperitivos populares.