Dos fotones salen de una pequeña caja y se comportan como gemelos que siempre visten igual. Si giras a uno, el otro gira al instante de la misma manera, incluso si los separas por kilómetros. Esto no es un truco, sino el entrelazamiento cuántico: una conexión entre partículas que no depende de la distancia.
Los investigadores han construido una fuente compacta de estos pares. Cabe sobre una mesa y produce fotones que son casi imposibles de distinguir entre sí, como dos bolas fundidas en el mismo molde. La calidad se verificó mediante varios parámetros: el entrelazamiento se mantiene en (99.11 ± 0.01)% y la indistinguibilidad de dos fotones consecutivos es del (96.3 ± 0.6)%. Son valores muy altos, cercanos al límite.
Para la comunicación práctica también se necesita un fotón de 'referencia' con el que se comparan las señales entrantes. En este trabajo, esa referencia está integrada en la propia fuente, como una regla pegada a la mesa. La coincidencia con la referencia fue del (88.6 ± 0.2)%, lo que confirma que la fuente está lista para funcionar en redes cuánticas reales.
Esta fuente es como una máquina de estampado fiable para fotones gemelos. Es compacta, estable y produce partículas de calidad predecible. Este tipo de dispositivos son necesarios para que la comunicación cuántica salga de los laboratorios y se convierta en una tecnología cotidiana.
Los fotones entrelazados pueden separarse por cientos de kilómetros y seguir conectados: medir uno determina instantáneamente el estado del otro.