El plasma es un gas en el que los electrones se han separado de los átomos y que conduce la electricidad. En el espacio, este gas suele estar tan enrarecido que las partículas casi no chocan entre sí, y su comportamiento se describe mediante las ecuaciones de movimiento de cada partícula. El método computacional Particle-in-Cell (PIC) hace precisamente eso: sigue a millones de partículas y a los campos eléctricos que estas generan.
Pero el espacio no se queda quieto. Las nubes de plasma se estiran, giran, y de algunas regiones las partículas se escapan. En este nuevo trabajo se reúnen y mejoran tres técnicas que incorporan estos efectos a los modelos PIC: la "caja con estiramiento" para el gas en expansión, la "caja con desplazamiento" para los discos en rotación, y la "caja agujereada" cuando las partículas pueden abandonar la región. Para cada caso se detallan las ecuaciones y se proponen nuevas formas de mover las partículas, similares al conocido algoritmo de Boris.
Al final, obtenemos una imagen más fiel de lo que le ocurre al plasma en condiciones cósmicas reales: no en una caja estática, sino en un universo en movimiento y cambio.
El método Particle-in-Cell no se usa solo en astrofísica: también ayuda a diseñar motores de plasma para satélites e incluso a modelar el plasma en reactores de fusión nuclear.