Los científicos midieron con precisión por primera vez cómo se aceleran o frenan los destellos de un agujero negro en una galaxia lejana. Inesperadamente, los intervalos entre los estallidos se hicieron más largos, como si la danza orbital se hubiera ralentizado, cuando debería haberse acelerado. ¿Por qué la naturaleza decidió frenar? Sigue siendo un misterio.
Los astrónomos monitorean los destellos de rayos X de las cercanías del agujero negro en el centro de la galaxia. Estos destellos se repiten con cierto ritmo, como latidos del corazón. Normalmente, cuando una estrella se acerca al agujero negro, el ritmo se acelera, como el pulso al correr. Pero en el agujero 'Anski' el ritmo se está desacelerando. Cada latido llega con más retraso que el anterior: en un día el intervalo aumenta casi media hora. Es como si el corazón, en vez de acelerarse bajo esfuerzo, se fuera deteniendo.
Nadie sabe aún por qué se ralentiza este ritmo. Quizás se nos escapa algún proceso fundamental, como una forma desconocida de pérdida de energía.
🎯 Cada destello dura varias horas, y los períodos entre ellos pueden ser de meses. El cambio de ritmo se ha medido con precisión de joyero: 0,017 días por día, lo que equivale a aproximadamente 24 minutos de retraso diario.